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  • Kendra y su historia

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    El otro viernes salí sin compañía, sin rumbo, donde mis pies me llevaran. Acabé dentro de un local, y parece extraño pero todos se fijaban en mi, me miré, ¿tendré algo en la ropa?, pero no era eso, los chicos me deseaban, yo lo sabía pero no comprendía el por qué, pero no fueron los únicos, las chicas se giraban y les relucían los ojos. Había un ambiente cargado de expectativas y un morbo misterioso, algo exótico y diferente flotaba en el aire, que no comprendí hasta más tarde.
    Ví a una chica al lado de la barra que no dejaba de mirarme, parecía que me estaba esperando, me dirigí hacia ella nerviosa guiada por un impulso inevitable, y poco a poco se acercaba más a mi cuerpo, hasta susurrarme en el oido que la siguiera, eso hice. Me llevó a un cuerto con poca luz donde había una cama con sabanas de seda roja, tan lisas que parecia imposible. Comenzó a besasrme el cuello. parecia adelantarse a mis necesidades y leerme la mente, me despojó del vestido y el suyo se lo sacó con un ligero susurro un "fru fru" casi inaudible, tenía el cuerpo mas hermosos de cuantos se podían imaginar, ni el mas bonito de los diamantes se podía comparar con aquel cuerpo que mezclaba una calidez fría.
    Lentamente m fui acercando a la cama hasta llegar a ella donde me tumbé, mientras dejaba que ella me enseñara los secretos que escondía la velada. Se sentó sobre mí y comenzó a deshacerse de mi ropa interior con unos dedos tan agiles que apenas le costó despojarme de mi ceñido corpiño, lamió mis senos y los pezones se me endurecieron, ella sonreía y vi la lujuria de su mirada, era misteriosa y me atraía. Comenzó a besarme y morderme lentamente hasta hacer sangrar mi labio, pero lamió mi sangre y se deslizó hasta mi cuello, allí profirió otro pequeño mordisco, me mordió, y fue cuando comprendí entonces donde estaba y con quién, pero no podía creerlo de verdad... me costaba...

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